CAPODIMONTE

La fábrica de Capodimonte fue fundada por Carlos de Borbón, rey de Nápoles y de las Dos Sicilias en 1743. Cuando en 1734 conquistó el reino de Nápoles, tras vencer a los austríacos, se llevó consigo consejeros expertos artistas y las colecciones de arte de su madre, Isabel, ultima descendiente de los Farnesio, mandando a construir el palacio de Capodimonte para dichas obras. Su interés por la porcelana inició al casarse con María Amalia Walburg de Sajonia en 1738, nieta de Augusto el Fuerte de Sajonia, que fundó en 1710 la primer fábrica de porcelana de Meissen, en Europa. En 1740 ya estudiaba los métodos de producción, probando algunos experimentos en los patios del palacio de Capo di Monte en lo alto de Nápoles. Los primeros pasos de la manufactura, se llevaronn a cabo por obra de Vittorio Shepers quien, después de varios intentos, logró obtener una única y fabulosa porcelana blanda. Muchos colores de esmaltes se pedían a Venecia y Dresda. En 1743, los resultados fueron tan satisfactorios que Carlos pidió al arquitecto Ferdinando Sanfelice diseñar el edificio definitivo de la fábrica en el parque de Capodimonte. Llegaron artistas y pintores de renombre de todo el mundo. En el nuevo edificio convivían obreros y artistas, , en medio de disputas y subterfugios, como reclusos de una pequeña comunidad monacal laboriosa, bajo la supervisión del administrador Aniello Andrea Carolla. Solo en el mes de diciembre salieron de los hornos de Capodimonte 1970 piezas intactas: tabaqueras, copas, teteras, cafeteras, tazas, pomos de bastón y platitos. Los colaboradores del rey Carlos tomaron ejemplo de las producciones ya famosas de Meissen Ginori y Venecia. Entre 1743-1745 el jefe modelador Giuseppe Gricc creó una serie de personajes sacados de la Comedia de Arte Italiana, entre los cuales Polichinela, Pantalón, Colombina y Arlequín, mientras jugaban a las cartas o permanecían entorno a un plato de espaguetis. Otras estatuillas representaban sujetos religiosos mitológicos, músicos, cantantes, agricultores y pescadores. Estas primeras piezas no eran de estilo Rococó, ni eran lo que hoy se clasifica como Capodimonte. La fábrica de Capodimonte usó como marca el lirio de los Borbones, a veces en azul, a veces en oro. En las estatuillas se suele estampar la marca en la pasta, dentro de un círculo. Año tras año, la manufactua crecía, contrataba nuevos artistas y aumentaba la producción, variando en las formas y en las decoraciones, enriqueciéndola con piezas importantes. En 1745, en Nápoles se abrió la primera tienda. La producción estaba a un alto nivel de artesanado artístico; había aproximadamente unos 58 empleados y cada artista importante o influyente traía consigo a sus hijos y descendientes de la familia, para colocarlos en distintos sectores, haciendo de ellos aprendices sucesores. En 1759 Carlos, a su pesar, pasó a ocupar el reino de España y dejó el reino a su hijo Fernando y a un consejo de tutela nombrado por el primer ministro Tanucci. Carlos ordenó a su séquito embarcar sobre tres naves su amada porcelana (artistas, trabajadores, maquinaria, equipos y cerca de 5 toneladas de pasta). Algunos artistas partieron, pero otros se quedaron en Nápoles. Antes de partir se destruyó y demolió todo aquello que habría podido revelar el secreto: desde los hornos hasta los restos de porcelana de desecho, que se sepultaron en el parque. Las porcelanas acabadas se vendieron obteniendo grandes ingresos hasta el 1765. Rápidamente, el rey Carlos mandó construir una fábrica cercana a Madrid (Buen Retiro) pero, si bien inicialmente se producía una porcelana similar a la anterior, poco a poco, ésta iba perdiendo su esmalte inicial y hacia el 1803, se pasó de una producción típicamente artística a una de artículos de pasta dura de uso común. Terminaba de esta manera la primera "edad de oro", comprendida entre 1743 y 1759. Cuando el rey Carlos partió hacia España, Fernando IV, quiso renovar la tradición paterna, haciendo levantar una nueva fábrica en Nápoles; en 1780 se abrió así una nueva etapa para la manufactura que, durante los quince años siguientes, se caracterizó por una mayor intensidad y calidad de la producción. Se introdujo en la producción el bisquit, es decir, la porcelana opaca (hasta el momento la porcelana había sido brillante). La marca con la corona y la "N" de Nápoles son de este período. Fue entonces cuando la Revolución Francesa se hizo sentir, amenazando directamente al Reino de las Dos Sicilias y causando serios problemas a la fábrica. Cuando José Bonaparte instauró un gobierno napoleónico y se hizo coronar rey de Nápoles, la fábrica comenzó una breve y triste decadencia. Lo que quedó de este enorme patrimonio fue comprado por las fábricas Doccia, cerca de Florencia. En 1896 la fábrica Doccia (Ginori) se fusionó con la fábrica milanesa Richard y así se creó el nombre de Richard-Ginori. Hubo un tiempo que pareció haber borrado esta parte de la historia italiana hasta que, en 1925, tomando como referencia la pasión de los maestros del pasado, se fundó cerca de Milán una fábrica de porcelana donde algunos de los escultores más dotados dieron vida a la moderna tradición de Capodimonte. Poco a poco, el Capodimonte, tal como lo conocemos hoy en día, se fue desarrollando hasta rivalizar las glorias del pasado. Se evitó copiar a los antiguos maestros, pero se continuó la tradición que se ha enriquecido con la originalidad, el realismo y el humor actuales. De este modo nació una verdadera escuela en torno a esta fábrica. Han surgido otras fábricas donde han trabajado y trabajaban escultores y modeladores famosos. Para algunos es extraño que sean empresas surgidas en el área de Milán y del Véneto las que lleven adelante una tradición nacida en Nápoles; de hecho, podemos afiermar que el ochenta por ciento de la producción de estatuillas de Capodimonte se producen y se exportan a todo el mundo desde el Véneto. A quienquiera coleccionar estas estatuillas, les recordamos que existen fábricas no italianas que imitan el Capodimonte y, a veces, hasta la marca. Hay importadores que incluso producen estatuillas de baja calidad en el Lejano Oriente y luego las venden como producto típico italiano solo por haber aplicado la marca "N". Por tanto, es fundamental que el coleccionista controle la etiqueta de garantía antes de comprar una estatuilla y se asegure sobre la procedencia de la misma. Es importante que la producción de Capodimonte no se confunda con las estatuillas producidas con un proceso donde se utiliza resina y un endurecedor químico. El proceso íntegramente manual y las dos o tres cocciones a temperatura de 1280 grados se sustituyen por un método de elaboración en el que la estatuilla se endurece y se pinta en frío. El resultado es una imitación de la porcelana que no debe confundirse con la verdadera habilidad artística que solo la verdadera porcelana puede ofrecer y que no debería jamás ser descrita y vendida como procelana Capodimonte, como hacen algunos vendedores no preparados.

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